Sembrando Semilla de Dios - 2 Timoteo 3:16-17
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Cuando tu caminar muestra lo contrario de lo que profesas

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Proverbios 3:5

Todos reconocemos que la vida contiene muchas fases; desde que nacemos comienza el proceso de crecimiento. Todos los que hemos tenido niños a nuestro alrededor somos testigos de cómo, hasta de meses, van repitiendo palabras, conductas y estilos que ven delante de ellos, tanto de sus padres, como de otros. Sin embargo, llega el tiempo que comenzamos a mostrar nuestra propia personalidad y comenzamos a adoptar características propias. Durante todo este proceso se va desarrollando el temperamento y se va formando el carácter.

Es de gran importancia que podamos darnos cuenta de la forma que nuestra conducta va influenciando a otros. El Apóstol Pablo declaró lo siguiente: “Sed imitadores de mí, así como yo soy de Cristo.” 1 Corintios 11:1. Lo que él le estaba exhortando a la iglesia era que así, como el procuraba imitar a Cristo, ellos lo hicieran de la misma forma. Pablo no estaba tomando un papel protagónico, lo que quería es que ellos supieran que todos debemos desear lo mismo.

Nadie, absolutamente nadie es perfecto. Es por eso que aquellos que han tomado la decisión de seguir y obedecer los principios de Dios, establecidos en su Palabra, sepan que, así como la verdad de su Palabra obra, seremos transformados. La Palabra de Dios nos enseña en Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Aprender a caminar en la rectitud de su Palabra traerá esos cambios y que influenciaran todo alrededor de nuestro entorno.

La escritura que arriba cito es parte del capítulo tres en Proverbios que está repleto de sabios consejos para llevar esa vida digna de ser imitada. Comienza diciendo que no olvidemos la Palabra de Dios y que la guardemos en nuestro corazón, pues así gozaremos de haber vivido satisfechos de haber cumplido sus estatutos.

Nos recomienda que no abandonemos la lealtad, ni la bondad y la recordemos continuamente en lo más profundo de nuestros corazones. Así recibiremos la recompensa del favor de Dios y el de todos a nuestro alrededor.

Asegúrate que tu confianza está en el Señor tu Dios y no en las cosas que has almacenado de tus propias estructuras humanas. Cuando su voluntad, se convierte en nuestra voluntad, el Señor nos guiará por los caminos que debemos tomar.

Convertirnos en arrogantes y orgullosos es lo contrario de humildes y rendidos antes Dios. Mantén tu corazón limpio y tus pensamientos conectados a la obediencia a Cristo y así vivirás recibiendo la sabiduría y el conocimiento que te hará temer/honrar a Dios y te alejará del mal. Al recibir la sabiduría del cielo te darás cuenta de que es más preciada que todo el oro o la plata del mundo. La sabiduría que viene de parte de Dios es un árbol de vida que da frutos en todo tiempo y nos convierte en personas bendecidas.

Hoy, el Señor nos está exhortando para que su Palabra no se aparte de nuestros ojos y la atesoremos en nuestros corazones. Nuestros pies irán firmes por el camino que él trace y no tropezaremos, así mismo reposaremos en la noche sin tener temor de calamidades repentinas porque nuestra confianza está puesta en nuestro Dios. 

Quizás te estás preguntando, ¿y quién puede vivir haciendo todo esto, todo el tiempo? La respuesta es que nadie, pues somos muy imperfectos, pero hoy tengo muy buenas noticias: ¡Jesucristo si es perfecto, aleluya! Cuando rindes tu vida a él, su Santo Espíritu, tal y como Dios prometió, viene y habita en ti y en mí vivificando nuestro espíritu humano. Desde ese momento en adelante, tienes el mejor guía, amigo, socio, y maestro que podamos desear. Su gracia comienza a fluir en ti y comienza a capacitarte para que poco a poco vayas alcanzando todo lo que él desea para ti y los tuyos.

Yo no sé tú, pero yo sí deseo cambiar mi manera de pensar, de hablar y de actuar. Por supuesto, conduciéndome bajo sus ordenanzas, su voluntad y no la mía. Si ese eres tú te invito para que repitas conmigo una oración. El único requisito es que haya un arrepentimiento genuino de haber vivido una vida a tu manera y no a su manera y si eso está presente entonces tendrás un nuevo nacimiento en tu espíritu que cambiará tu corazón y tus pensamientos.

Oración: Padre hoy me acerco a tu Presencia reconociendo que he vivido una vida apartada de ti y llena de mi voluntad y no la tuya. Tu Palabra dice que cuando nos arrepentimos tú respondes con perdón y yo hoy recibo ese perdón. Reconozco a Jesucristo como tu único Hijo que se hizo hombre, murió y resucitó para que yo hoy pueda recibirlo como mi Señor y Salvador. Gracias por tu amor y tu gracia; recibo en mi espíritu todo lo que tienes para mí y los míos en el Nombre de Jesús.

Si hiciste esta oración, escríbenos para así darle gracias a Dios por tu vida y darte la bienvenida a la familia de la fe.​

Lectura recomendada: Lee Proverbios 3


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