Sembrando Semilla de Dios - 2 Timoteo 3:16-17
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Seamos sembradores de la Verdad de Dios

Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 1 Corintios 3:6

Esta quincena iba a compartir una Palabra, pero el Espíritu de Dios me la cambió por completo. Mi deseo es que les pueda transmitir una verdad intrínseca de Dios que se cumple tanto a nivel natural como espiritual.

Esta escritura que arriba cito es parte de la Primera Carta a la Iglesia de Corinto, escrita por Pablo y bajo inspiración del Espíritu Santo, el cual es el autor de toda la Biblia. Pablo había recibido quejas de como la Iglesia en Corinto estaba en gran desorden y parte de ese desorden fue el resultado de la división que se había levantado entre facciones de seguidores de los predicadores. Estos siervos habían estado sembrando la Palabra de Dios tanto en predicación como en enseñanza y tenían personas que simpatizaban más con uno que con otro.

La realidad es que el mundo no ha cambiado tanto, pues la naturaleza humana sigue siendo la misma. La influencia a nuestro alrededor de personas sabias y ricas siguen siendo admirados y hasta muchas veces los ponemos pedestales. Sin embargo, Pablo les está indicando que Dios les  había escogido no por esas características, sino porque ellos habían escuchado el mensaje del evangelio y ahora estaban unidos a Cristo. La sabiduría de Dios reposaba en ellos, les había hecho justos, puros, santos y libres de pecado para que nadie se jactara. ¡Solo en Cristo Jesús podían ellos gloriarse!

El Espíritu de Dios es quien nos guía, enseña; su voz puede ser apacible, pero siempre firme hablando a nuestro espíritu. Es importante que aprendamos, a través de su Palabra, lo que Dios nos ha concedido para así no ser confundidos y no desviarnos de su camino. Lo que si debemos tener muy claro es que Dios ha llamado tanto a hombres como mujeres para servirle y extender y multiplicar su Reino, no para convertirse en protagonistas o estrellas. Leamos la aclaración que Pablo escribe a los corintos. “¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” 1 Corintios 3:5-7

¿Por qué esta porción es tan importante escucharla, meditar en ella y asimilarla en nuestro espíritu? Muchas veces respondemos al llamado de Dios y entregamos todo nuestro ser con pasión, compromiso, fidelidad reconociendo que estamos sirviéndole a Él y también sirviendo en donde su Espíritu nos coloca. No obstante, es importante que hagamos una pausa y entendamos que es Él quien está alcanzando al perdido, sanando al enfermo, restaurando lo que se había desordenado, trayendo su justicia donde la injusticia reina y levantando al caído, pero Él usa instrumentos humanos que han dispuesto su vida para que su Nombre sea honrado.

El principio de la siembra y la cosecha es real, pues si siembras semilla de limón te va a dar limones, pero si siembras semillas de uvas, cosecharas uvas. Por eso hoy es un buen día para preguntarnos: ¿Qué estamos sembrando? Siempre estamos a tiempo para desenterrar la semilla incorrecta y comenzar de nuevo a sembrar semillas de vida en Cristo Jesús.

Regresando al versículo que encabeza esta reflexión, puedo decir que una vez más el Espíritu de Verdad me mostró como la Palabra de Dios, cuando cae en tierra fértil, da fruto al ciento por uno. Por varios años participé y sembré en la vida de una persona, trayendo amor, sabiduría y fe a su vida. Creyendo que sería testigo de su transformación y así fue. Hoy presencié a larga distancia como por medio de siervos fieles y llenos del amor de Dios trajeron un nuevo nivel espiritual a la vida de esa persona. El Espíritu Santo, una vez más, confirmándome que somos servidores de Dios y el crecimiento viene directamente de él. Nunca se nos olvide que somos sus colaboradores y Él es quien nos permite labrar para su gloria y su honra.​

Padre, que cada uno de nosotros que hemos tomado la decisión de rendir nuestras vidas a ti y de servirte con todo nuestro ser, entendamos que somos sembradores de tu Reino y que todo lo que hacemos es para ti y por ti. Nuestro gran deseo es que la semilla de tu Palabra caiga en tierra fértil para traer abundancia de cosecha en Cristo Jesús.
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